Es el hombre el único culpable del cambio climático?

Aunque no lo podemos desdeñar, hay más culpables de estos cambios climáticos. El objetivo de la CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO de París, recientemente clausurada, era el de concluir un acuerdo mundial para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La conferencia alcanzó su objetivo, lograr por primera vez en la historia un acuerdo universal sobre los métodos para reducir el cambio climático en el Acuerdo de París, que fue aprobado por aclamación por casi todos los estados.

Hasta qué punto el hombre interviene en estos cambios, es lo que se va a ver a continuación.

Antes de nada tenemos que saber que nuestro planeta es un astro en continuo cambio, la Tierra cambia segundo a segundo. Esta realidad nos resulta obvia cuando vemos los efectos producidos por una erupción volcánica o por un terremoto, cuando una tormenta se lleva una playa o una riada barre el fondo de un barranco. También es muy evidente en las actuaciones humanas como la construcción de un embalse o un túnel, el trazado de una carretera o un ferrocarril. Todas ellas suponen cambios notables en la superficie terrestre.

Desarrollo del supercontinente PANGEA 

Hoy en día hablamos del calentamiento de la Tierra, del retroceso de los  glaciares, del cambio de hábitats o de la extinción de seres vivos. Podemos, incluso, medir el crecimiento anual del Himalaya o la separación entre  América del Norte y Europa.

Todos estos hechos, tienen algo en común. En tanto que son procesos perceptibles por el hombre, son procesos muy rápidos, tremendamente rápidos a escala geológica, puesto que los medimos con nuestra propia escala de tiempo. Sin embargo, dentro de esta escala, la separación de los continentes y el crecimiento de las montañas a nosotros nos parecen procesos lentísimos.

Para entender cómo funciona la Tierra hay que cambiar de escala y abarcar los 4.500 millones de años que tiene nuestro planeta. A esa nueva escala, la ESCALA GEOLÓGICA, una erupción, un terremoto o una obra civil son un suspiro, casi no cuentan. El mismo movimiento de los continentes resulta ser un proceso muy rápido.

Para nosotros, la caída de un meteorito de gran tamaño sobre la Tierra es un suceso dentro de lo posible, cuya probabilidad es casi de cero. Sin embargo, para la Tierra, la caída de grandes meteoritos es un hecho casi seguro: han caído en el pasado y caerán en el futuro. Sabemos que el último gran meteorito confirmado cayó hace tan sólo 65 millones de años, lo cual es un breve momento en la Historia de la Tierra.

Ha cambiado el aspecto de la superficie terrestre, se han modificado la atmósfera y el clima y han cambiado los seres vivos. Si pudiéramos retroceder al Mesozoico o al Paleozoico, o aún mejor, al Proterozoico, posiblemente no seríamos capaces de reconocer nuestro propio planeta. La pregunta clave es: ¿la Tierra seguirá cambiando en el futuro? La respuesta obvia es que sí, pero con una novedad respecto del pasado, y es que ahora nuestra especie jugará un papel fundamental en los nuevos cambios.

Son las glaciaciones y los periodos interglaciares los culpables de los cambios climáticos?

En parte sí. Una glaciación es un periodo de larga duración en el cual baja la temperatura global del clima de la Tierra, dando como resultado una expansión del hielo continental de los casquetes polares y los glaciares. Las glaciaciones se subdividen en periodos glaciales, siendo el wisconsiense el último hasta nuestros días.

De acuerdo a la definición dada por la glaciología, el término glaciación se refiere a un periodo con casquetes glaciares tanto en el hemisferio norte como en el sur; según esta definición, aún nos encontramos en una glaciación porque todavía hay casquetes polares en Groenlandia1 y la Antártida.

Los casquetes polares se expanden durante las glaciaciones. Esta imagen es del casquete antártico.

Más coloquialmente, cuando se habla de los últimos millones de años, se utiliza «glaciación» para referirse a periodos más fríos con extensos casquetes glaciares en Norteamérica y Eurasia: según esta definición, la glaciación más reciente acabó hace 10.000 años. Este artículo usará el término glaciación en el primer sentido, el glaciológico; el término glaciales por los periodos más fríos de las glaciaciones; e interglaciares para los periodos más cálidos.

Cómo sabemos que ha habido glaciaciones

Hay tres tipos principales de efectos de las glaciaciones que así lo demuestran y que han sido empleados como pruebas de su pasada existencia: geológicas, químicas y paleontológicas.

  • Las pruebas geológicas, es decir, las condiciones del clima propio como de una época glacial, provocan la aparición de las fisonomías antes descritas en la orografía. Las glaciaciones sucesivas tienden a distorsionar y eliminar las pruebas geológicas, haciendo que sean difíciles de interpretar.
  • Las pruebas químicas consisten principalmente en variaciones en la proporción de isótopos en rocas sedimentarias, núcleos sedimentarios oceánicos . Por ejemplo, una extinción en masa incrementa la proporción de isótopos ligeros en los sedimentos y en el hielo porque los procesos biológicos tienden a preferir estos últimos; por lo tanto, una reducción en los procesos biológicos libera más isótopos ligeros, que pueden depositarse a los sedimentos.
  • Las pruebas paleontológicas se basan en los cambios en la distribución geográfica de los fósiles; durante un periodo de glaciación, los organismos adaptados al frío migran hacia latitudes más bajas, y los organismos que prefieren un clima más cálido se extinguen o viven en zonas más ecuatoriales. Esto da lugar a la aparición de refugios glaciales y movimientos biogeográficos de retorno. También es difícil interpretar estos indicios puesto que precisan de: secuencias de sedimentos que representen un largo período, diferentes latitudes y que se puedan correlacionar fácilmente; organismos primitivos presentes durante amplios periodos con caracteres lo suficientemente homogéneos como para poder atribuirlos a un mismo taxón, y de los cuales se conozca el clima ideal (es decir, que puedan emplearse como marcadores); y descubrimientos de fósiles adecuados, cosa que depende mucho del azar.

Con estas pruebas y pese a las dificultades, los análisis de núcleos de hielo y de sedimentos oceánicos muestran claramente la alternancia de períodos glaciales e interglaciares durante los últimos millones de años. También confirman la relación entre las glaciaciones y fenómenos de la corteza continental como por ejemplo las morrenas glaciales, los drumlins y los bloques erráticos. Por esto se suelen aceptar los fenómenos de la corteza continental como prueba válida de edades glaciales anteriores, cuando se encuentran en capas creadas mucho antes que el abanico de tiempo que permiten estudiar los núcleos de hielo y los sedimentos marinos.

Cronología de las glaciacionesMapa de la edad de hirlo del norte de Europa

Mapa de la edad de hielo del norte de Europa central. En rojo: límite máximo de la glaciación Weichseliana; en amarillo: máximo de la glaciación de Saala; en azul: glaciación máxima de la edad de hielo de Elster

La glaciación hipotética más antigua, la Glaciación Huroniana, tuvo lugar entre hace 2.700 y 2.300 millones de años, a principios del eón Proterozoico.

La glaciación bien documentada posterior, y probablemente la más severa de los últimos mil millones de años, empezó hace 850 millones de años y finalizó hace 630 millones de años (período Criogénico), y podría haber producido una glaciación global (es decir, un periodo en el cual el globo entero quedó cubierto de hielo).

Una glaciación menor, la andeana-sahariana, sucedida hace entre 460 y 430 millones de años, durante el Ordovícico superior y el Silúrico, tuvo intervalos con extensos casquetes polares entre hace 350 y 260 millones de años.

La glaciación actual empezó hace 40 millones de años con la expansión de una capa de hielo en la Antártida. Se intensificó a finales del Plioceno, hace tres millones de años, con la extensión de capas de hielo en el hemisferio norte, y continuó durante el Pleistoceno. Desde entonces, el mundo ha pasado ciclos de glaciación con el adelanto y retroceso de las capas de hielo durante miles de años. El periodo glacial más reciente en sentido amplio acabó hace unos diez mil años, por lo que, dependiendo del autor documentado, podríamos aseverar que nos situamos en un periodo interglaciar  y, por lo tanto, en un calentamiento periódico y temporal  global de la Tierra.

Dice el refrán que no hay mal que cien años dure, pues lo podemos aplicar perfectamente a este caso, aunque con la salvedad que no hablamos de cien años sino más bien de miles o millones de años. Por esa razón tampoco nos tiene porqué preocupar en exceso a nuestra generación o a las inmediatas puesto que como ya se ha dicho, nuestro planeta es materia viva y por lo tanto sujeta a transformaciones continuas. 

Fuente de información: Wikipedia

 

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